Clasificación de los huevos de gallina

El número 0

Es el código del huevo de producción ecológica. Las gallinas se alojan en gallineros con salida permanente a parques al aire libre, donde pueden picotear la vegetación, escarbar en el suelo y darse baños de arena. También disponen de perchas donde subir a descansar, nidos para que pongan los huevos y material para que escarben y picoteen. La forma de producción está regulada por una normativa específica certificada por los Consejos Reguladores de la Agricultura Ecológica, incluyendo en sus envases el sello distintivo comunitario.

El número 1

Es el código del huevo de gallinas camperas. Las gallinas se alojan en gallineros con salida permanente a parques al aire libre, donde pueden picotear vegetación, escarbar en el suelo y darse baños de arena para el cuidado de sus plumas. También disponen de perchas donde subirse a descansar, nidos para que pongan los huevos y material para que escarben y picoteen.

El número 2

Es el código del huevo de gallinas criadas en suelo. Las gallinas se mueven en libertad en el interior de un gallinero cubierto, lo que les permite interactuar entre sí y con el medio. También disponen de perchas donde subir  a descansar, nidos para que pongan los huevos y material para que escarben y picoteen.

El número 3

Es el código del huevo de gallinas criadas en jaula. Las gallinas se alojan en grupos reducidos, disponen de perchas donde subir a descansar, nidos para que pongan los huevos y material para que escarben y picoteen.

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Falsos mitos [alimentación]

Falsos mitos:

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Se debe tomar la fruta fuera de las comidas

Las calorías y vitaminas aportadas por la fruta SIEMPRE son las mismas, independientemente de si se toman solas o acompañadas de otros alimentos. Siempre es un buen momento para tomar una ración de fruta.

La ventaja que obtenemos al tomarlas entre las comidas, es que no comemos otro tipo de alimentos con mayor contenido calórico, como dulces, snacks,… y además llegamos a la siguiente comida con menor sensación de hambre.

Aportamos además vitaminas y minerales, tan necesarios para nuestra salud.

Es mejor beber agua fuera de las comidas, que en las comidas

Es aconsejable beber de 1,5 a 2 l de agua a lo largo del día, pudiendo tomarla durante las comidas o fuera de ellas, de manera indiferente.

La sed que aparece durante las comidas debe ser saciada, tanto para nuestra correcta hidratación, como para ayudarnos a percibir mejor los sabores de los alimentos que ingerimos.

El agua NO TIENE NINGUNA CALORÍA, es decir, no engorda, aunque sí se considera saciante debido a que proporciona sensación de plenitud.

El huevo es malo para el colesterol

No debemos de clasificar los alimentos como buenos o malos, sino conocer las características de cada uno.

El huevo ha sido tratado injustamente, ya que es un alimento muy completo y saludable. Es cierto que su yema es rica en colesterol, pero no hay que olvidar que el huevo posee también proteínas, vitaminas y minerales. Su consumo es adecuado en todas las edades.

Por eso, es muy importante llevar una dieta variada y aumentar la actividad física.

Se debe tomar suplementos dietéticos y vitamínicos para mejorar la salud

No es necesario, salvo en casos muy concretos (p.e. embarazo o determinadas patologías y siempre con prescripción por un facultativo), tomar ningún tipo de suplemento si se toma una alimentación sana, variada y equilibrada. Tampoco, en épocas en las que nos sentimos con menos energía, en la que tenemos una actividad más intensa o cuando nos resfriamos con frecuencia.

El consumo de suplementos nunca debe sustituir una dieta equilibrada y variada. Una de las muchas consecuencias positivas que aporta una dieta variada es que los distintos nutrientes interaccionan entre sí, produciendo unos beneficios cuando se consumen juntos que no se dan con el consumo de los suplementos.

Si realizo actividad física/ejercicio, puedo comer y beber lo que quiera

La actividad física es imprescindible para la salud. Son muchos, muchísimos, los motivos para llevar una vida activa.

Sin embargo, una alimentación no saludable, tendrá consecuencias sobre nuestra salud difícilmente compensables con la práctica de ejercicio físico. Por ejemplo, las ventajas que obtienes entre comer una pieza de fruta o comer bollería industrial, no es sólo la gran diferencia calórica entre uno y otro, sino que además, la fruta nos aporta vitaminas, fibra…frente al alto contenido en grasas no saludables y azúcares refinados de la bollerías.

Los alimentos que llevan grasas vegetales son siempre más saludables que los que contienen grasas animales

De manera general podemos decir que las grasas vegetales tienen mayor proporción de ácidos grasos insaturados, beneficiosos para nuestra salud cardiovascular y las grasas animales tienen mayor proporción de ácidos grasos saturados, que hay que consumir en menor proporción. Sin embargo hay excepciones, puesto que existen grasas saturadas como las de coco, palma y palmiste, que tienen un origen vegetal. Además hay que decir que las grasas animales suelen ir acompañadas de vitaminas liposolubles, importantes para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. En cuanto al contenido calórico, es el mismo 9 kcal/g, independientemente de que su origen sea animal o vegetal.

El pan es un alimento no saludable

Todos los alimentos nos aportan en mayor o menor medida energía en forma de calorías. El pan se encuentra entre los alimentos con un contenido calórico medio (261 kcal/100 g). Está formado principalmente por hidratos de carbono complejos y es pobre en grasas. Puedes comparar su contenido calórico con el de otros alimentos (link a una tabla de calorías) y bebidas.

El pan se encuentra en la base de nuestra alimentación mediterránea y se aconseja como acompañamiento en comidas y cenas y como integrante saludable de nuestros desayunos y meriendas. Vigila el tamaño de las raciones (1 ración = 2 rebanadas = 40 g = 104 kcal) y con qué alimentos lo acompañas (salsas grasas, embutido,…).

Los alimentos congelados son menos nutritivos que los frescos

El proceso de congelación no altera las cualidades de los alimentos, por lo que un pescado o una carne congelada tienen las mismas propiedades que si los comemos frescos. Respecto a las verduras congeladas, la proporción de vitaminas que éstas tienen después del cocinado, es similar a la que puedan tener las verduras frescas tras ser cocinadas.

Por tanto, no existe ninguna razón para no comprar alimentos congelados, ya que esta puede ser una buena forma de tener alimentos saludables siempre a mano.

 

[+INFO]Alimentación saludable

#CadaGotaSuma

Cada variedad de cultivos de nuestra huerta requiere unas dosis de agua distinta. Es importante conocer qué tipo de plantas tenemos y cuánta agua necesitan para desarrollarse correctamente. ¿Por qué? Porque no es lo mismo regar plantas de la familia de las solanáceas –como los tomates-, que de las liliáceas –como los ajos-, puesto que las primeras requieren más cantidad que las segundas. Por eso debemos adecuar el riego al tipo de planta para no derrochar agua o perjudicar al cultivo.

Otra forma de ahorrar agua es plantar variedades autóctonas que están mejor adaptadas al clima regional. Eso permitirá que nuestra plantas, aclimatadas de generación en generación, soporten mejor los cambios de temperatura habituales.

 Si respetamos los marcos de plantación y asociamos plantas de porte muy pequeño con otras de porte mediano y alto conseguiremos menor evaporación y mejor eficiencia con respecto a la humedad que permanece en nuestro suelo.

También podremos reciclar el agua de lluvia utilizando algún tipo de bidón que nos permita retenerla para luego utilizarla como riego. Conviene recordar que el agua de lluvia es mucho mejor para nuestras plantas que, por ejemplo, el agua del grifo, pues contiene menos cantidad de cloro.

Biodiversidad

Entendemos por biodiversidad el conjunto de formas que los seres vivos toman en un espacio y tiempo concretos, para el caso que nos ocupa, en nuestro huerto ecológico.

Basta con observemos detenidamente las hojas de alguna de nuestras hortalizas, o el suelo de los bancales, para darnos cuenta que nos acompañan en la aventura hortícola cantidad de pequeños animales. Con ayuda de instrumentos adecuados, como lupas o microscopios, descubriríamos que además de las criaturas visibles, las hay también, en cantidades abrumadoras, de diminutas e invisibles al ojo humano. El huerto, en definitiva, está vivo, como cualquier hábitat natural. De hecho, nuestro huerto es un hábitat de pleno derecho, con todos sus flujos de energía, de nutrientes y con su compleja red de relaciones ecológicas.